Cortes de carne magros y pescado, eliminando el pellejo de
las aves
Limitar el consumo de alimentos grasosos como manteca,
crema, mantequilla y tocino
Preferir los aceites vegetales como el de cártamo, maíz de
girasol o canola
Modera el consumo de sal y productos que la contengan como
embutidos, alimentos enlatados, consomés y botanas comerciales
Elegir productos lácteos bajos en grasas o descremados.
Preparación de alimentos
Utilizar métodos de cocción como el horneado, parrilla, plancha, estofado, vapor, hervido en lugar de fritura, capeado o rebosado
Utilizar hierbas de olor, y especias para sazonar los alimentos.
Consumir diariamente frutas y verduras de todo tipo y color
Consumir frutas y hortalizas mejora la salud por su alto
contenido en vitaminas y
minerales.
Su consumo es necesario para reducir las enfermedades
crónicas
La vitamina C presente en las frutas y verduras ayuda al
organismo a utilizar mejor el hierro de las legumbres y verduras
El betacaroteno presente en frutas y verduras que se
transforma en vitamina A en nuestro cuerpo es necesaria para los ojos, piel,
cabello, etc.
El potasio es un mineral necesario para el corazón, presión
arterial y músculos.
Contribuyen a la prevención de caries dentales, ya que
producen un efecto de barrido
sobre los dientes
Disminuyen los niveles de colesterol y azúcar en sangre
Previenen el envejecimiento prematuro de las células
Regulan la presión arterial y mejoran la circulación
sanguínea
Contienen fitoquímicos que reducen la prevalencia de
aparición de ciertos tipos de cáncer
Contienen un alto contenido en fibras.
Aumentar el consumo de leche, yogur y quesos diariamente
Aportan calcio, proteínas, vitamina A y D
El calcio es importante para la formación de huesos, dientes
y también ayuda a mantener
la presión arterial.
Las proteínas y la vitamina A son indispensables para
crecer, desarrollarse y evitar enfermedades.
Recomendaciones prácticas
Hacer de 3-5 comidas al día, de preferencia con horarios
regulares y no omitir ninguna
Hacer de la comida un momento agradable, comer con la
familia, amigos o compañeros de trabajo siempre que sea posible
Suspender el trabajo para disfrutar la comida
Pedir proporciones pequeñas y en caso de querer más,
solicitarlo expresamente
Beber por lo menos dos litros de agua de líquidos al día,
preferentemente de agua natural
Evitar someterse a dietas de reducción de peso sin un
control médico-nutricio
Moderar el hábito tabáquico y el consumo de alcohol
Quienes decidan tomar bebidas alcohólicas deben
hacerlo con moderación, lo cual se define como el consumo de hasta un trago por
día para las mujeres y hasta dos tragos por día para los hombres.
Referencias
Ambrosi, I., Navarro, M. (2015). Tesis: Nutrición en el adulto joven [Instituto Superior de Educación Física N86 – Cacique Valentín Sayhueque]. https://isfd86bue.infd.edu.ar/sitio/upload/Nutricion_adulto_joven.pdf
Lizaur, A. B., Campos, M. G. (2014). Dietas Normales y Terapéuticas. Los alimentos en la salud y enfermedad (6° edición). McGRAW-HILL INTERAMERICANA EDITORES, S. A. de C. V.
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